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ÁGNES TÓTH EL VEGUERO EN LA HISTORIA DE CUBA
Los autores de los trabajos dedicados al tabaco y su historia manifiestan generalmente una parcialidad que, quizás, sea justificable. No dejan de recordar que el cultivo del tabaco es—contrariamente al de la cana de azúcar — originario de Cuba y simboliza la conservación de un hábito aborigen.1 García Galló, quien comenzó su carrera como obrero tabacalero, describe el tabaco como formador del pueblo cubano, como una planta económica que ha contribuido en medida destacada al progreso, y caracteriza su historia como la guía del proceso histórico cubano. Menciona, entre otras cosas, algunos hechos interesantes que se relacionan con el tabaco: gracias a los ingresos asegurados por su cultivo fue traído a la Isla el primer vehículo montado sobre ruedas (?una carroza?) (1625); el primer título de marqués, expedido por la Corte espanola a un funcionario de Cuba, correspondió a Laureano de Torres, quien fue premiado con este título nobiliario por haber enviado a la metrópoli tabacos de calidad óptima.2 No obstante, las actividades de gran importancia desarrolladas por los cultivadores de tabaco, por los vegueros, contribuyeron no solamente al surgimiento de casos curiosos de esta naturaleza.
Los vegueros eran también los primeros en organizar, durante la primera mitad del siglo XVIII, movimientos de protesta e insurrecciones contra la política económica colonial, impuesta a Cuba por Espana. El germen del movimiento obrero cubano apareció también entre los obreros tabacaleros, herederos genuinos del espíritu de los vegueros.3 Lo expuesto hasta ahora testimonia ya palpablemente que el tabaco representa un factor muy importante de la ecomonía y la sociedad de Cuba. El azúcar lorgó igualarlo en importancia desde la segunda mitad del siglo XVII, y estos dos productos, factores determinantes de la economía cubana, se convirtieron también en símbolos étnicos. Fernando Ortiz dedicó al tabaco y al azúcar un libro4, en el que analiza estos dos productos mediante el contrapunteo de los mismos. A su juicio, es imposible examinar el proceso histórico cubano sin tener en cuenta el tabaco y el azúcar, ya que éstos son los protagonistas de la historia de la Isla.5 Llega incluso a personificarlos al referirse a la lucha entre Don Tabaco y Dona Azúcar.6 Surge entre ellos una lucha en relación con su cultivo: el tabaco requiere un cultivo intensivo en terrenos reducidos, mientras que al azúcar corresponde un cultivo extensivo en tier-
1 Historia de la Nación Cubana, tomos I—X. Redactores: Guerra y Sánchez, Ramiro ; Pérez Cabrera, José María; Remos, Juan J.; Santovenia, Emeterio S. Habana, 1952, pág. 140.
2 García Galló, Gaspar Jorge: Influencia del tabaquero en la trayectoria revolucionaria en Cuba, en Revista Bimestre Cubana, v. 38, 1937, pág. 23.
3 García Galló, Gaspar Jorge: Biografía del Tabaco Habano, Habana, 1961, págs. 171—72. Véase también Portuondo, José Antonio: "La Aurora" y los comienzos de la prensa y de la organización obrera en Cuba, Habana, 1961.
4 Ortiz, Fernando: Contraputeo Cubano del Tabaco y el Azúcar. Advertencia de sus contrastes agrarios, económicos, históricos y sociales, su etnografía y su transculturación, Habana, 1940, Primera Edición, pág. 3.
5 Ibid, págs. 3—4.
6 Ibid. págs. 2.
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