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SERENATA A UNA PERRITA
ENERO • DIA 1
El invierno es muy duro y Perrita se ha acatarrado; aunque a ella le gusta salir al jardín y corretear por él, su mamá se lo ha prohibido, porque no quiere que coja más frío. Perrita sufre más por su encierro que por las molestias propias del catarro, pero todos los argumentos que ha utilizado para convencer a su progenitora ha sido inútiles. Impaciente y desesperada, vaga por su casa; quiere entretenerse en algo pero su mente está fija en las delicias que el jardín podría proporcionarle. Una honda tristeza se apodera de ella y pasa horas y horas asomada a la ventana. Cree que nadie piensa en ella. ?Cuánto tiempo va a durar esta situación?
De pi-onto, algo llama su atención. Un personaje extravagante pasa delante de su ventana, y la mira con gran detenimiento. Una sonrisa asoma a sus labios y el guino de sus ojos parece decir a Perrita: "No es para tanto, bonita. Yo te contentaré".
Dicho y hecho; con un rápido movimiento, saca una guitarra muy bonita y se pone a tocar y hacer cabriolas. Perrita — que tiene los oídos taponados por el catarro—, no oye nada, pero se divierte mucho con los saltos del simpático personaje. La serenata no tarda en acabarse y el hombre de la guitarra se aleja. Perrita ya no está triste.
EL VENDEDOR DE ALFOMBRAS
ENERO
DIA 2
El senor Cerdito se dedica a vender alfombras y tiene justa fama por su habilidad para convencer a sus clientes de la necesidad de comprarle sus productos. Va de puerta en puerta, y la verdad es que su simpatía y amabilidad son siempre bienvenidas. Es raro que alguien le mande a paseo o que le dé con las puertas en las narices, cosa muy corriente en su profesión. Un buen día
llama a la puerta del distinguido senor don Pato Patón. Está seguro de poder vender a este nuevo cliente su mejor alfombra; por eso cuando don Pato Patón abre con recelo la puerta de su casa, se encuentra envuelto en las redes de don Cerdito.
— ?Quién es usted, buen hombre? — dice don Pato Patón.
-Buenos días, simpático senor. Ven-