Bővebb ismertető
A menudo subestimamos el poder de las palabras. Son éstas una herramienta tan cotidiana, tan inherente a la naturaleza humana, que apenas nos damos cuenta de que una sola de ellas puede alterar nuestro destino tanto como un terremoto, una guerra o una enfermedad. Al igual que sucede en esa clase de catástrofes, el efecto transformador de una voz resulta imposible de prever. En el curso de una vida es poco probable que nadie escape a su influencia. Por eso nos conviene estar preparados. En cualquier instante —hoy, manana o el ano que viene— una mera sucesión de letras pronunciadas en el momento oportuno transformará nuestra existencia para siempre.
Lo mío, por cierto, son esa clase de voces. Son los «abracadabra», «ábrete sésamo», «te quiero», «Fiat Lux», «adiós» o «eureka» que cambian vidas y épocas enteras disfrazados a veces de nombres propios o de términos tan comunes que en otras bocas parecerían vulgares.
Suena extrano. Me hago cargo. Pero sé muy bien de lo que hablo.
Yo soy lo que podría definirse como un «experto en palabras». Un profesional. Al menos eso dice mi currículo y el hecho de haberme convertido en el profesor de Lingüística más joven del colegio de la Santa e Indivisible Trinidad de la Reina Isabel, más conocido en Dublin como el Trinity College. He organizado ponencias en nombre de tan prestigiosa institución dentro y fuera de Irlanda. He escrito artículos en
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