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28Vladímir ílich Lenin, al ubicar el imperialismo en el plano histórico, subrayaba: " El imperialismo es una tase histórica propia del capitalismo que tiene tres rasgos peculiares: 1) el capitalismo monopolista; 2) el capitalismo parasitario o en descomposición; 3) el capitalismo agonizante." Por eso, ni los auges cíclicos ni los logros científico-técnicos del imperialismo pueden restarle validez a esta interpretación leninista.El imperialismo siempre ha sido reaccionario; lo mismo en el ámbito político como en el social. Su naturaleza reaccionaria va en aumento, en tanto trata de vengarse por los fracasos que ha experimentado en todos los frentes: en la lucha contra los países de la comunidad socialista y los recién liberados del yugo colonial; contra los movimientos de liberación nacional y los obreros en los paises capitalistas.Los delitos del imperialismo son incontables: aventurero, prepotente, convencido de su impunidad, seguro de que el derecho internacional puede escribirse y aplicarse arbitrariamente, en lo que va de siglo desató dos sangrientas conflagraciones mundiales como vía para solucionar sus problemas de clase, reforzar sus posiciones y asegurar la consecución de sus intereses. La bomba atómica y ia represión policiaca se han convertido hoy día en símbolos del imperialismo.El imperialismo es un imperio del mal Después de la Segunda Guerra Mundial la metrópoli del imperio se trasladó allende el océano, a Estados Unidos que tomó el liderazgo del mundo capitalista en todos los órdenes: económico, financiero, militar. La derrota del voraz imperialismo alemán y del Japón militarista y el debilitamiento de los otrora potentes rivales, Gran Bretana y Francia, hicieron posible que Estados Unidos prácticamente la única entre las mayores potencias que había logrado fabulosas ganancias con la guerra aspirara a la hegemonía mundial.En las condiciones actuales, se subraya en los documentos del XXVII Congreso del PCUS, el imperialismo representa una creciente amenaza a la propia existencia del género humano. Su engendro más macabro es el militarismo, que se afana por supeditar a su influencia e intereses todo el mecanismo político y controlar la vida espiritual y cultural de la sociedad burguesa.Según los cálculos de un ex almirante norteamericano, hace dos milenios cada enemigo muerto en campana le costaba a Julio César unos 75 céntimos, como promedio. En el ano 1800, Napoleón Bonaparte invertía ya aproximadamente 3 mil dólares para aniquilar a un soldado enemigo; en la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos gastaba 21 mil dólares, y en la Segunda, cerca de 200 mil. ?No resultan dantescos estos cálculos? Ciertamente lo son, y muy propios, además, de los "caballeros andantes" de ese imperio del mal. Mas no por esto dejan de revelar el trasfondo de la voracidad beligerante de los actuales candldates al dominio global, pues las inversiones en empresas mortíferas son las que más beneficio les reportan. Éste es el principal negocio del complejo militar-industrial de Estados Unidos.En Norteamérica suele decirse corrientemente que el concepto "complejo militar-industrial" es sinónimo de "mercaderes de la muerte". Hay mucho deverdad en esta imagen, adoptada del lenguaje científico.El complejo militar-industrial es similar a una metástasis cancerosa que ataca y destruye todos los órganos de la sociedad estadounidense, y cuya voracidad no sólo se limita a los ámbitos económico y politico, sino también agrede la vida social y espiritual del pais, convirtiendo en cómplices involuntarios del siniestro negocio a millones de personas, mediante la desmoralización y perversión de su conciencia.