Bővebb ismertető
Anteriormente he contado a ustedes las hazanas de los ejércitos, las luchas de los políticos, la heroica conducta del pueblo dentro de las ciudades; pero esto, con ser tanto, tan vario y no poco interesante, aunque referido por mí, no basta al conocimiento de la gran guerra.
Hablaremos ahora de las guerrillas, que son la verdadera guerra nacional; del levantamiento del pueblo en los campos; de aquellos ejércitos espontáneos, nacidos «ti la tierra como la hierba nativa, cuya misteriosa simiente no arrojaron las manos del hombre; voy a hablar de aquella organización militar hecha por milagroso instinto a espaldas del estado, de aquella anarquía reglamentada que reproducía los tiempos primitivos.
Sabrán ustedes que a mitad de 1811 Napoleón, creyendo indispensable tomar a Valencia, puso esta empresa «i manos del mariscal Suchet, que había ganado a Lé-rkfei en 13 de mayo de 1810, a Tortosa en 2 de enero del siguiente ano, y en 28 de junio a Tarragona. Asimismo sabrán qoe las cortes, dispuestas a defender la ciudad dei Tttria, enviaron allá al general Blake, regente a la sazón^