Bővebb ismertető
]uan Manuel BonetHenry de Toulouse-Lautrec, entre dos siglos"La noche de París la recogió como un cazador de mariposas desde la oscuridad de su alma". Kamón Gómez de la SernaEMujer con guantes, sentada (detaUe), 1891 París, Musée d'Orsay^ n el principio de la modernidad fue el simbolismo. Cuanto más nos asomamos al entre-dos-siglos europeo, más nos damos cuenta de J que ahí empezó todo, de que en arte, en literatura, en música, en arquitectura, en fotografía, las raíces del siglo XX, de las vanguardias, están en Charles Baudelaire, en Paul Verlaine, en Jules Laforgue, en Fierre Bonnard, en Edouard Vuillard, en Paul Gauguin, en Arnold Bőcklin, en Stéphane Mallarmé, en Marcel Proust, en Emile Verhaeren, en Claude Debussy, en Erik Satie, en Alfred Jarry, en Edvard Munch, en Oscar Wilde, en Auguste Rodin, en Adolf Loos, en Gustav Klimt, en Juan Ramón Jiménez, en Antonio Gaudi, y así sucesivamente, y de que luego vendrían, sobre esa base, Pablo Picasso, Juan Gris, Ramón Gómez de la Serna, los compositores de Viena, Constantin Brancusi, Guillaume Apollinaire y los poetas cubistas, Marcel Duchamp, Picabia, Ezra Pound, T.S. Eliot, Alfred Stieglitz, Giorgio de Chirico, Fernando Pessoa, Salvador Dali incluso En el caso que nos ocupa, el de Henri de Toulouse-Lautrec, está claro lo muchísimo que le debe la modernidad, en sus inicios.Frecuentador y colaborador de los principales locales de espectáculos y de placer de Montmartre, pueblo asimilado a París en 1860, y miembro del cenáculo de La Revue Blanche, Henri de Toulouse-Lautrec fue uno de los grandes protagonistas de ese ciclo simbolista, capaz de construir, en apenas treinta y siete anos de vida, intensamente vivida, una obra inmortal, la